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19 mayo 2024
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El derribo del «Maragato» progresa adecuadamente

En lo que va quedando de la fachada del "Maragato", la cuadrilla que se ocupa de retirar poco a poco los ladrillos y lanzarlos por un tubo hasta el contenedor a pie de calle no paran. A su ritmo, pero sin tregua.

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En su justo medio, poco más o menos, se encuentra ya el derribo de la fachada del edificio del «Maragato», que toma nombre de la pescadería que durante mucho tiempo ocupó la planta baja, hasta hace medio siglo. Mucho tiempo después de plantados los andamios que la sujetaban, ya se acerca el momento en que puedan ser retirados, por inútiles.

A diferencia de lo ocurrido en los últimos lustros en este mismo lugar, la cuadrilla que se ocupa de retirar poco a poco los ladrillos y lanzarlos por un tubo hasta el contenedor a pie de calle no paran. A su ritmo, pero sin tregua.

Ni siquiera descansaron el 27 de mayo, sábado, jornada de reflexión para políticos y ciudadanos. Este martes, se disponen a retirar ya los herrajes de los balcones de la segunda planta, que deberán servir de modelo para unos que los imiten si no es posible recuperarlos en el nuevo edificio que se levante.

Los trabajos comenzaron el pasado 12 de mayo con la instalación de un andamio suplementario, para facilitar el movimiento de los trabajadores. El primer golpe de maza no llegaría hasta el 25 de mayo, un jueves que ponía fin a casi dos décadas de espera.

6 viviendas en el centro de la ciudad

Cuando el solar quede diáfano, comenzará la cuenta atrás para saber hasta que punto la empresa promotora tiene prisa por levantar un inmueble en tan céntrico lugar, cuyas características de proyecto desveló días atrás LA CRÓNICA:

El solar en cuestión es, en realidad, dos solares diferentes, unidos por la misma incuria y, desde hace poco más de un par de años, por el mismo promotor. «Maragato» y «Marelvi» son nombres bien conocidos por los guadalajareños de más edad e identificaban para el uso coloquial, aunque tales denominaciones no aparezcan en la futura publicidad, este rincón de la ciudad.

La obligación que los nuevos propietarios del suelo han contraído con el Ayuntamiento es reponer las dos fachadas a su antigua condición, tanto estética como en volúmenes y vanos. De este modo, la referencia tendría que ser la que recogen las antiguas fotografías, que nos retrotraen a una plaza con edificios de cuestionable calidad arquitectónica en la mayoría de los casos, pero que al menos cerraban completamente su perímetro:

La Plaza Mayor, a mediados del siglo XX. Se aprecia perfectamente cómo eran las fechadas del «Maragato» y de «Marelvi», que daban a un entorno ajardinado y a una Calle Mayor con tráfico de doble sentido. Los soportales llegaban hasta la Telefónica.

La pretensión en este 2023 es entregar las llaves de las viviendas resultantes, todas ellas de tres habitaciones, en el primer trimestre de 2025, según se anuncia en alguno de los portales inmobiliarios más conocidos. La fachada, que es lo que alcanzará a ver la mayoría, tendrá un aire similar al de la infografía que encabeza esta información.

Según la memoria de calidades, «las fachadas del edificio han sido proyectadas con elegancia y sencillez; se componen de un revestimiento de mortero de cemento y carpintería de aluminio o PVC, resaltando los huecos de fachada. Se busca maximizar la entrada de luz para mayor soleamiento de las estancias».

Serán 6 los pisos que se pongan a la venta, a un precio de 2.418 euros el metro cuadrado. Así las cosas, el más caro costará 440.000 euros. Dan opción a garaje y trastero, con pago aparte. La climatización será por «aerotermia con suelo radiante refrescante».

Un ejemplo de la distribución conseguida sería el siguiente:

Plano del primer piso, justo por encima del que fue el local de la antigua «Pescadería Maragato».