Un encierro en Marchamalo, durante las fiestas de agosto.
Un encierro en Marchamalo, durante las fiestas de agosto, en imagen de archivo.

Hace ahora un mes, la Junta publicaba una serie de «recomendaciones» que afectaban directamente a los encierros y a otros festejos taurinos. No se prohibía la celebración de algo tan tradicional en la provincia de Guadalajara, pero las exigencias eran tales que se hacía casi imposible llevarlos. Ahora, la prohibición es total. Además, las corridas de toros se harán a mitad de aforo (y no el 75 por ciento como hasta ahora) y con todas las localidades «preasignadas».

En efecto, según el decreto que entra en vigor en la medianoche del sábado al domingo, «todas las plazas, recintos e instalaciones taurinas podrán desarrollar su actividad siempre que cuenten con butacas preasignadas, y no se supere el cincuenta por ciento del aforo autorizado».

En el siguiente epígrafe llega la puntilla para los festejos populares: «En virtud de poder conseguir un adecuado control sobre la evolución de la epidemia en el momento actual y
en consideración del elevado riesgo de transmisión que pudiera darse en estas circunstancias, se suspenden la celebración de festejos taurinos populares por el campo o encierros por las vías públicas. Esta suspensión podrá ser objeto de revisión en función de la evolución de la situación epidemiológica y sanitaria».

Medidas en julio, medidas en junio

La Consejería de Hacienda y Administraciones Públicas había aprobado una guía de recomendaciones, en ningún caso formalmente imposiciones, con las medidas que sugería se deberían aplicar para celebrar espectáculos y festejos taurinos populares en Castilla-la Mancha, con el fin de evitar la transmisión del coronavirus. Semanas antes, el 19 de junio, el Gobierno de Castilla-La Mancha ya había regulado en primera instancia las medidas a adoptar en el sector de los espectáculos y festejos taurinos, entre otras muchas actividades.

En relación con los festejos taurinos populares por el campo o encierros por las vías públicas, en el decreto de julio ya se recomendaba «no celebrarlos». Establecía la obligación de un plan de contingencia.

Más información: