Los nuevos Juzgados de Guadalajara están acabados desde comienzos de 2019. (Foto: La Crónic@)
Juzgados de Guadalajara. (Foto: La Cró[email protected])

Para este viernes estaba prevista la puesta a disposición judicial del joven de 23 años al que se considera máximo responsable de la reunión mortal en un local de Azuqueca, donde perdió la vida una niña de 15 años en la medianoche del domingo al lunes pasado. Así ha sido.

A esta persona, que fue formalmente detenido tras recibir el alta en el Hospital de Guadalajara, se le atribuye un presunto homicidio involuntario, así como ocho delitos de lesiones sobre el resto de afectados, incluidos los dos agentes de la Guardia Civil llevados a Urgencias después conseguir entrar en el local y evitar males mayores.

Un local que debería haber estado cerrado

Como ha venido informando este diario desde pocas horas después de ocurrir la tragedia, todo ocurrió en un local teóricamente abandonado y clausurado, en la azudense Avenida de la Constitución, que en tiempos había sido la sede la Casa de Andalucía en la segunda localidad más populosa de la provincia.

La niña de 15 años que murió esa noche fue recordada el pasado martes por sus compañeros de instituto, el «Gaspar Sanz», de la vecina localidad de Meco. Como señal de duelo, se colocaron lazos y globos y negros en el vallado exterior del centro, donde también cursa sus estudios un hermano de la adolescente fallecida.

El origen de la tragedia

La existencia de un grupo electrógeno que habría provocado emanaciones nocivas se apuntó desde el principio como origen de la intoxicación fatal, que alcanzó en distinto grado a todo el grupo, formado por 3 jóvenes mayores de edad y 4 niñas. Está por acreditar de forma definitiva si la ingestión de diversas sustancias también tuvo alguno influencia en el desarrollo de estos hechos.

Los padres de una de las menores, la que resultó fallecida, habían alertado hacia la media noche de la ausencia de su hija y pudieron aportar la última localización de la menor. Llegados al local, los primeros guardias civiles desplazados rompieron de inmediato los cristales de las ventanas para acceder al interior, donde los cuerpos de los allí reunidos estaban inermes.

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