Campos de lavanda en su máximo esplendor. (Foto: Rafa Martín / EP)

La floración de los campos de lavanda y su entorno entre violeta y púrpura ha vuelto ha impregnar este mes de julio las tierras alcarreñas, concretamente la localidad de Brihuega. Si bien la epidemia del COVID-19 ha podido influir en la disminución de turismo extranjero este año, desde el Ayuntamiento creen que podrá suplirse con el incremento del nacional y especialmente de un turismo más cercano que volverá a «redescubrir» sus pueblos.

El alcalde de Brihuega, Luis Viejo, considera que «el turismo de interior está siendo una salida importante que ha venido para consolidarse», insistiendo en que este «fenómeno natural» ha convertido a Brihuega en un claro «destino turístico».

Además, su cercanía a Madrid hace que ir a ver la floración de los campos de lavanda sea toda una atracción para los miles de turistas que se acercan a esta zona de la Alcarria durante el mes de floración. «No podíamos imaginar como era esto, los campos son inmensos y el colorido es estupendo», señala uno de los turistas que han acudido este fin de semana.

En el término municipal de Brihuega se calcula que se extienden 10.000 hectáreas de lavanda, un 10% de la producción mundial. (Foto: Rafa Martín / EP)

Beneficios para la economía local

En este sentido, desde el propio pueblo confirman el enorme crecimiento económico que supone esta llegada de turistas para algunos de los bares, restaurantes y comercios de la localidad. «El mes de julio es impresionante, antes estaba muerto y ahora nos visita muchísima gente», indica Mercedes, propietaria de una carniceria de Brihuega.

Concretamente en la localidad de Brihuega se extienden 10.000 hectáreas de lavanda, un 10% de la producción mundial.

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