Le Voyage en HIver, en Nantes.

¿A qué puedes dedicar 50 euros que te aleje de verdad de la rutina? Una buena solución es recurrir a Volotea o a Iberia, para que te lleven desde Madrid a una ciudad francesa que no es la más habitual entre los españoles y que, sin embargo, está ahí, a menos de dos horas de vuelo directo. Y con precios del billete como si no estuviéramos sufriendo las carestías del combustible a las que nos ha condenado la condenada guerra.

Nantes no es sólo un buen lugar para ir de vacaciones cuando calienta el sol. Este invierno, además, su oferta cultural y de ocio se ha redoblado, coincidiendo con las fechas navideñas.

Como destacan desde la oficina de turismo de la ciudad «la programación de Nochevieja está llena de propuestas alegres, felices, calurosas, un punto excéntricas y siempre rompedoras: obras plásticas inéditas, una cartelera musical muy interesante y la exquisita gastronomía de Nantes» en una combinación, por lo menos, original.

Como prueba de que Nantes es diferente, basta asomarse a las calles para comprobar que los típicos adornos de la Navidad de cualquier otra ciudad no están aquí, sino los entornos creados ex profeso por tres artistas. Si a esto le unimos la omnipresencia de los chefs locales y de los músicos, va a ser cierto que en esta ciudad francesa pueden conseguir, como se han propuesto, «crear nuevos sueños de una noche de invierno».

Las fórmulas elegidas en diciembre de 2022 son estas:

La nuit je vois, de Vincent Olinet: un ambiente luminoso que sustituye en el centro de la ciudad a las clásicas luces navideñas y que reinterpreta sus elementos arquitectónicos.
À flot d’airain, de Dominique Blais: una composición sonora para hacer cascabelear todos los barrios de Nantes.
Mon manège éternel, de Quentin Faucompré: el encanto navideño del tiovivo de la plaza del Bouffay.

Y además… el castillo

Un castillo con ocho siglos de historia, fortificado por fuera y refinado por dentro: las imponentes murallas ocultan un palacete residencial de fachadas elegantes y balcones renacentistas. El castillo de los duques de Bretaña fue construido a finales del siglo XV por Francisco II, el último duque de Bretaña. Posteriormente fue la residencia de su hija, Ana de Bretaña, dos veces reina de Francia, cuya estatua de bronce puede admirarse frente al puente levadizo (obra de Jean Fréhour).

El castillo también es la sede de exposiciones temporales relacionadas con la ciudad.

La entrada gratuita a las murallas, al patio de armas y a los jardines de los fosos lo convierten en un lugar único para conocer la ciudad desde lo alto de sus murallas o, simplemente, para descansar un poco.

…un museo…

El Museo de Historia de Nantes, con los mejores sistemas museo-gráficos contemporáneos y dispositivos digitales interactivos, se despliega a lo largo de 32 salas e ilustra su razón de ser a través de más de 1.100 objetos de colección.

La visita traza un retrato de la ciudad desde sus orígenes hasta la actualidad. La historia se presenta a través de los grandes eventos históricos que han marcado el mundo: trata atlántica, esclavitud colonialista, guerras mundiales, industrialización…

… y en caso de duda, sigue la línea verde

Durante todo el año, una línea verde trazada en el suelo en el corazón de la ciudad hace que no te pierdas nada durante el Voyage à Nantes : las etapas culturales, los principales monumentos, las obras de arte y los elementos únicos del destino. Una obra firmada por un gran artista contemporáneo, un elemento clave del patrimonio, un callejón histórico o una arquitectura notable: en Nantes, el arte está en la calle. La mayoría de las etapas del recorrido están abiertas al público, ya sean “visitas obligadas ” del destino o tesoros poco conocidos.

Nantes, como se ve, no tiene pérdida.


Más información:

Información sobre Nantes, también en español: https://www.levoyageanantes.fr/