Antonio Román y Jaime Carnicero, en una imagen de archivo.
Antonio Román y Jaime Carnicero, en el Ayuntamiento de Guadalajara en una imagen de archivo.

El punto más morboso del pleno del Ayuntamiento de Guadalajara era la propuesta de reprobación de Antonio Román y Jaime Carnicero, a cuenta de la sentencia favorable a Araceli Muñoz, la funcionaria (y destacada socialista) que en 2012 fue dada de baja por enfermedad tras un reiterado acoso laboral, judicialmente acreditado con una sentencia emitida casi una década después.

Había dos cuestiones que concitaban el interés sobre lo que pudiera ocurrir en el recién estrenado salón de plenos en el centro social de Los Valles: primero, qué concejales apoyarían la iniciativa socialista y quienes no; en segundo lugar, comprobar si Sara Simón y el propio alcalde podrían argumentarlo sin citar expresamente a Antonio Román y Jaime Carnicero como inductores del acoso, con lo que se arriesgarían a las querellas con las que ya habían amenazado previamente ambos políticos del PP.

Quien ha perdido perdón a la funcionaria, en nombre de la ciudad, ha sido el alcalde de Guadalajara, Alberto Rojo, porque «no hay que estar a dos aguas ni equidistantes en ciertos asuntos, como este».

Su intervención cerraba el largo debate, justo antes de que la votación a mano alzada validara la reprobación, por muy escaso margen: 11 votos a favor (PSOE y Unidas Podemos), frente a los 10 votos de PP y Vox. Al final, lo más decisivo han sido las abstenciones de los tres concejales de Ciudadanos, que bien podrían haber sido en cualquier otro sentido, a la vista de la intervención de Israel Marco. AIKE también se ha abstenido.

Un momento de la reprobación de Román y Carnicero por el Ayuntamiento de Guadalajara.
Un momento de la reprobación de Román y Carnicero por el Ayuntamiento de Guadalajara.

Ciudadanos y la «vieja política»

Quien podía desnivelar la balanza, como tantas otras veces durante este mandato, era Ciudadanos. Su portavoz, Israel Marco, arremetía de entrada en su primera intervención contra el PSOE. Le afeaba a su socio de gobierno municipal por pedir explicaciones sobre un caso de acoso laboral cuando, según recordaba, la conducta del PSOE ya se habría demostrado con lo que hicieron en Toledo a Antonio Conde, del PP. «Esto es un episodio más de la vieja política, para eso no cuenten con Ciudadanos», se explayaba Marco.

«Se nos queda corta la reprobación, es tan clara la sentencia que no hay duda de que el equipo de gobierno al completo de esa legislatura acosó a esa señora«, continuó más tarde. Para su segunda intervención reservó la petición expresa de que los concejales implicados dimitan en bloque y que paguen la indemnización en concepto de «donativo». De sus palabras parecía deducirse que se refería a los concejales de Antonio Román en 2012, sin excepciones.

Riendas: «Lo traen por intereses partidistas»

El otro concejal que este viernes ha optado por la abstención ha sido Jorge Riendas, de AIKE. «El asunto es bochornoso, pero traerlo al salón de plenos tampoco es para felicitarnos. No hay solo las dos opciones que plantean. Lo traen por intereses partidistas«, insistía el edil. «Estamos del lado de la trabajadora y Román ya ha sido reprobado por las urnas«, para terminar con un lamento: «¿Con todo lo que hay que hacer por Guadalajara nos dedicamos a esto?», exclamaba Riendas.

José Morales, con la RAE

El único conejal de Unidas Podemos, José Morales, argumentó desde la definición literal de reprobación que proporciona la Real Academia Española. «Es un hecho juzgado que refleja un uso retorcido, con 13.000 euros que pagaremos entre todos», resumía. «Fue una forma muy burda y violenta de tratar a una trabajadora, yo no sé si habría aguantado tanto«, reflexionaba también Morales.

Antonio de Miguel: «Pedirán que nos echen de Guadalajara»

Recordaba en su intervención desde los asientos de Vox su portavoz, Antonio de Miguel, que a él ya le han reprobado desde el PSOE. «Algún día pedirán que nos echen de Guadalajara», aventuraba al tiempo que se dirigía al alcalde: «Tendrá pruebas contundentes para las acusaciones personales que hace usted, señor alcalde» en alusión a la supuesta responsabilidad de Román y Carnicero, que no se explicita como tal en la sentencia. «Condenaremos siempre cualquier acoso laboral, allá donde se produzca», zanjaba De Miguel porque «hay que respetar a los funcionarios, sean del partido que sean».

Jaime Carnicero baraja una querella

«Le tiene tal miedo al PP, señor Rojo, que ha montado campañas mediáticas bajo el lema de «calumnia que algo queda», planteaba Jaime Carnicero, como portavoz del Grupo Popular. Aludía así a las imputaciones de haber quebrado el Ayuntamiento que recibieron al comienzo de este mandato y también a la comisión sobre el Mercado de Abastos, entre otras polémicas de los dos últimos años.

«Intenta involucrar un expediente administrativo en un batiburrillo con expresiones gruesas. Si así lo cree, pague los 40.000 euros que pedía Araceli Muñoz y no los 13.000 euros de la sentencia» ha planteado Carnicero, en un diálogo sin respuesta con el alcalde.

El que fuera vicealcalde con Román, que no aún no tenía tal cargo cuando ocurrieron los hechos sentenciados, ha pedido a Sara Simón que se retracte de las acusaciones que le hizo de que era «un acosador», ampliando la petición respecto a Antonio Román, por lo mismo. En caso de no haber retractación (que no se ha producido, ni por parte de Simón ni de Rojo) ha amenazado con plantear una querella por calumnias e injurias. La reprobación se planteaba contra Román y Carnicero, exclusiva y específicamente.

Carnicero ha insistido, en su segunda intervención, en que no hay ninguna imputación a título personal en la sentencia que responsabilice a ningún cargo político con nombres y apellidos por la conducta que motivó la denuncia de Araceli Muñoz. A este respecto, Carnicero ha recordado a Ángeles Yagüe y a Eladio Freijo como casos en la provincia de políticos acosados sin que eso generara ningún debate político, ni asunción de responsabilidades.

Sara Simón: «Las que acosaban no eran las paredes del Ayuntamiento»

Además de leer la sentencia, Sara Simón se ha detenido en leer el cuadro clínico descrito en la misma. «No eran las paredes del Ayuntamiento de Guadalajara las que acosaban a una persona (…) las máximas responsabilidades las desempeñaba el alcalde», ha argumentado.

Al final, la aritmética ha avalado la reprobación, por un solo voto. Están por ver las consecuencias.

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