Fotos: Nacho Izquierdo
Textos: Augusto González

Marian Zaharia, barrendero

• Por muy importante que sea el coronavirus en nuestras vidas, aún no existe para el diccionario de la RAE. Allí donde se ordenan alfabéticamente todas las palabras que nos permiten expresar nuestro pensamiento en español, el COVID-19 todavía no tiene cabida. No tardarán mucho en remediarlo los señores académicos. En nuestro idioma, que es también el de Marian, “barrendero (o barrendera) es la persona que tiene por oficio barrer”. Sin más acepciones. Sin los matices peyorativos que en tiempos tuvo. Dejar las calles impolutas con los vecinos confinados es un signo de esperanza, además de una obligación del oficio. Barrer de nuestras cabezas los prejuicios es un reto de cada cual, más complicado. Otra asignatura pendiente de aprobar para cuanto todo esto pase.

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Lorena, enfermera en el Hospital de Guadalajara

• ¿Podemos ver a través de un cuerpo sólido? La ciencia dice que no, pero a ver quién puede negar que usted y yo somos muy capaces de disfrutar de la amplia sonrisa de Lorena al otro lado de la mascarilla. Está ahí y la sentimos, como si la viéramos. Es un consuelo comprobarlo en tiempos de tanta desolación. ¿Existen los espíritus? La ciencia dice que no, pero ahí donde estamos anidan los de todos los que entraron por la puerta de Urgencias con el alma en vilo y el cuerpo necesitado de atención. ¿Existe la esperanza? La ciencia no entra en eso, pero la luz del sol que enciende el cuerpo entero de Lorena es suficiente para inyectárnosla en vena. Esperanza intravenosa hasta redimirnos de nuestro pesimismo y superarlo. Sin receta. Y sin miedo a sobredosis.

Elena Viana, estanquera

• En el primer día de la histeria general, los españoles se dividieron en tres clases: los que arrasaban las existencias de papel higiénico en los supermercados; los que hacían cola ante los estancos, para acaparar tabaco… y los que aún no se habían puesto en marcha para estar en uno de esos dos grupos. Elena atendió en aquellas desaforadas jornadas a muchos clientes habituales y a muchos otros, circunstanciales. Tanto sabe de su oficio que desde 2018 es la presidenta de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, la primera mujer en ocupar el cargo. Detrás de ella y de su estoica sonrisa, las cajetillas se mantienen en formación en los anaqueles, recordándonos que el tabaco mata. La imprevisión ante el coronavirus también lo ha hecho, con cifras insoportables.

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