Parte de las excavaciones realizadas en el castro celtibérico de Villanueva de Alcorón en la campaña de 2021. (Foto: EP)
Parte de las excavaciones realizadas en el castro celtibérico de Villanueva de Alcorón en la campaña de 2021. (Foto: EP)

La primera campaña de excavación arqueológica en el Castro de la Hoya del Villar, ubicado en Villanueva de Alarcón, ha concluido con el descubrimiento de parte de la muralla, una estancia cubierta, un exterior y el hallazgo de cientos de materiales arqueológicos ordenados en sucesivos estratos del suelo.

En esta campaña, que comenzó en mayo, se han llevado a cabo sondeos y prospecciones dirigidos y realizados por los doctores de Heroica Arqueología, Santiago David Domínguez y de Patrimonio Cultural e Imbeac, Jesús Francisco Torres.

Junto a los cuatro integrantes del equipo arqueológico profesional han colaborado en la excavación un trabajador municipal y dos estudiantes voluntarios.

Este proyecto, que ha sido financiado por el Ayuntamiento de Villanueva de Alcorón, está integrado en otro que abarca tanto el Alto Tajo como la Serranía de Cuenca. El objetivo es comprender el surgimiento de las primeros poblados fortificados con murallas en la Edad del Bronce y su desarrollo en la Edad del Hierro.

El de la Hoya del Villar es un pequeño castro de la Protohistoria, amurallado y con estructuras internas distinguibles en la superficie. Está ubicado en una loma del paraje denominado ‘Hoya del Villar’, junto al arroyo de Villanueva.

«Un sitio maravilloso»

Desde las primeras visitas realizadas para preparar el proyecto de intervención, quedaron patentes sus «excelentes cualidades e inmensas posibilidades» para la investigación científica. «Era un sitio maravilloso porque con poco esfuerzo podíamos sacar mucho rendimiento científico de información», ha declarado Domínguez.

Además, antes de excavarlo, ya mostraba en la misma superficie y sus estructuras una gran cantidad de material cerámico, a mano y a torno protohistórico, observables desde el nivel del suelo o en fotografía aérea.

El interés de este castro reside en que tiene todas las características básicas de los poblados fortificados en la zona celtibérica, ya que consta de unas murallas de piedra en seco, a las que se adosan directamente por dentro las casas de plantas rectangulares y con esquinas.

También cuenta con una puerta en brazo, que genera un pasillo protegido por al menos un torreón y espacios centrales amplios, todo esto accesible para ser excavado con precisión a pocos centímetros o directamente en superficie.

Ampliar los sondeos

«No es un castro grande, más bien es de tamaño mediano-pequeño, pero su estructura ha llegado completa hasta el presente y los restos de cerámica, huesos, piedra y metal se encuentran muy bien conservados«, ha explicado Domínguez.

Con vistas al futuro, ha señalado que «para las próximas campañas queda ampliar estos sondeos, para que se vayan extendiendo, dejando las casas enteras y que puedan ser visitables» para que así «la gente pueda comprender todos los descubrimientos y la estructura».

Por su parte, Jesús Francisco Torres, ha explicado que «aún queda por saber qué es cada parte de la estructura, si es una habitación, una casa o un taller» y ha adelantado que la idea es que haya más campañas para que «poco a poco se vayan conociendo más plantas del castro» y que «se pueda ver bien cuál es su recorrido».

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