Hablando a través de la valla de la residencia de Los Olmos, en Guadalajara. (Foto: La Crónic@)
Hablando a través de la valla de la residencia de Los Olmos, en Guadalajara. (Foto: La Crónic@)

Es una de las imágenes más estremecedoras que este paseante urbano ha podido ver en los últimos años.

Nada de sangre. Nada de morbo. Nada de gritos ni de aspavientos. Nada más que el dolor concentrado en la normalidad, que no es ni normalidad vieja ni nueva normalidad sino una profunda herida en nuestras vidas. Porque hemos convertido lo anormal en cotidiano y ya estamos acostumbrados, tal como esos toros pastueños que siguen dóciles, sin cuestionarse nada, al torero que los cita.

Cualquiera que se haya acercado durante la pandemia por la residencia de “Los Olmos”, en Guadalajara, habrá podido ver también como los hijos y los nietos se citan con los padres y los abuelos. Se hablan a través de las rejas, porque unos están presos por el coronavirus y otros se creen libres dentro de un país arruinado.

El jardín es bonito, más aún si la mañana de esta primavera es agradable y facilita el encuentro. Hoy no es de esos días en que el sol aplana las sombras y los cuerpos contra el asfalto. Unos y otros ponen la mejor de las voluntades para que todo discurra feliz. Buenas palabras. Sin prisa aparente. Pero unos dentro, sin poder salir. Y otros fuera, esperando a que sus familiares salgan con bien y salgan de allí, algún día.

Fernando Simón, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Carmen Calvo, Pablo Casado, Emiliano García-Page, Inés Arrimadas, Salvador Illa y el lucero del alba podrían apostarse en la esquina y esperar discretamente, para verlo.

Si lo hicieran, quizá entendieran por qué tantos están tan hartos, de puro doloridos.

Pero no lo hacen. No entienden nada. Por eso nos desgobiernan.

 


Nota para el lector: En ninguna residencia de ancianos con algún caso de COVID-19 o con sospecha de tenerlo permiten el acceso a los familiares. No hay fecha prevista para que esto cambie. Hay 240 centros sociosanitarios en Castilla-La Mancha con algún residente confirmado de coronavirus. De estos 240 centros, 38 se encuentran en Guadalajara. Sólo en la región, 6.336 residentes de estos centros tienen confirmada infección por coronavirus. Hay 1.249 fallecidos confirmados por COVID-19 entre las cinco provincias de Castilla-La Mancha entre los residentes, desde el inicio de la pandemia.


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