Señal que limita a 30 por hora la circulación en el Paseo de las Cruces, en Guadalajara. (Foto: La Crónic@)
Señal que limita a 30 por hora la circulación en el Paseo de las Cruces, en Guadalajara. (Foto: La Cró[email protected])

La concejala de Seguridad del Ayuntamiento de Guadalajara, Pilar Sánchez, ha confirmado la puesta en marcha «próximamente» de dos nuevas campañas relativas al uso de los Vehículos de Movilidad Personal (los patinetes, esencialmente) y de la regulación de velocidad en la ciudad. Se buzonearán trípticos informativos con los detalles de la misma.

Sánchez ha explicado que, «una vez pasado el verano, y dando tiempo suficiente para que la ciudadanía conozca los reglamentos y la legislación vigente, daremos paso a un control más exhaustivo en aras de asegurar el cumplimiento de la normativa». De esa situación ya informó ampliamente LA CRÓNICA en su día.

La concejala ha reiterado que se van a llevar a cabo controles específicos en toda la ciudad, por zonas diferenciadas y momentos determinados, «intensificando la vigilancia, y comunicándolo a su vez a la ciudadanía», en palabras de la edil responsable de Seguridad.

Como ya informó este periódico, llevamos con la amenaza sobre nuestras cabezas, o sobre nuestros volantes y nuestras carteras, desde el pasado mes de mayo. Fue entonces cuando se presentó el cambio en las velocidades máximas a las que se podría circular en las ciudades.

Desde ese momento, para cualquiera que conduzca o circule, poco ha cambiado en Guadalajara. Algunos, si no corren es porque no pueden, dada la saturación de tráfico que ocasionalmente hay en el Paseo de las Cruces, en la Avenida del Ejército, en la calle de Toledo o camino de la Estación. La cosa puede cambiar dentro de muy poco. Y ahora parece que de verdad.

Hasta ahora, ciertamente, no se ha impuesto ni una sola multa por los nuevos límites de velocidad en Guadalajara. Se considera, aseguran en el Ayuntamiento, que aún estamos en «periodo de habituación». Sí que se ha aprovechado por parte de los agentes para alertar a los conductores, cuando la circunstancia lo propiciaba, del contenido de esta modificación general de la DGT.

Los conductores que no cumplan los nuevos límites pueden ser denunciados y sancionados con multas de hasta 600 euros y la retirada de seis puntos del permiso de conducir en el caso de que la infracción sea muy grave.

El cuadro de sanciones que dio a conocer la DGT estremece bastante, habida cuenta las velocidades que han venido siendo habituales hasta ahora:

Límite de velocidad a 20 km/h

Entre 21 y 40 km/h: Grave (100 euros sin puntos)
Entre 41 y 50 km/h: Grave (300 euros y 2 puntos)
Entre 51 y 60 km/h: Grave (400 euros y 4 puntos)
Entre 61 y 70 km/h: Grave (500 euros y 6 puntos)
A partir de 71 km/h: Muy grave (600 euros y 6 puntos)

Límite de velocidad a 30 km/h

Entre 31 y 50 km/h: Grave (100 euros sin puntos)
Entre 51 y 60 km/h: Grave (300 euros y 2 puntos)
Entre 61 y 70 km/h: Grave (400 euros y 4 puntos)
Entre 71 y 80 km/h: Grave (500 euros y 6 puntos)
A partir de 81 km/h: Muy grave (600 euros y 6 puntos)

Límite de velocidad a 50 km/h

Entre 51 y 70 km/h: Grave (100 euros sin puntos)
Entre 71 y 80 km/h: Grave (300 euros y 2 puntos)
Entre 81 y 90 km/h: Grave (400 euros y 4 puntos)
Entre 91 y 100 km/h: Grave (500 euros y 6 puntos)
A partir de 101 km/h: Muy grave (600 euros y 6 puntos)

Un largo proceso de aplicación

Los nuevos límites de velocidad para vías urbanas y travesías los aprobó el Consejo de Ministros el pasado noviembre. Entraron en vigor en toda España el 11 de mayo.

Según ese nuevo marco legal, no se puede circular a más de 20 km/h en las calles sin acera, las que todos conocemos como peatonales y que técnicamente se describen como de plataforma única de calzada y acera.

La nueva norma fija en 30 km/h el máximo en las calles con un único carril por sentido de circulación y de 50 km/h en las avenidas, que son las que tienen dos o más carriles por sentido de circulación.

Hace un año, el pasado septiembre, Bilbao ya se convertía en la primera ciudad del mundo de más de 300.000 habitantes en limitar a 30 la velocidad del tráfico rodado en todo su territorio. O sea, que posible sí que es, por más que la queja universal de los conductores es que a esa velocidad es imposible circular.

Las razones de la DGT

Según la DGT, los motivos que le llevaron a implantar esta medida que todavía es tan poco efectiva fue, en primer lugar, la demanda de los ayuntamientos para tener un paraguas legal normativo y poder aplicar los 30 km/h en sus localidades.

En este sentido, Tráfico argumenta que en el año 2019 los muertos en siniestros de tráfico en las ciudades se incrementaron un 6%, mientras que en las vías interurbanas se cayeron un 6%. Además, el 82% de los fallecidos en ciudades en aquel año eran usuarios vulnerables, es decir, peatones, ciclistas y motoristas.

Con la bajada de los límites de velocidad máxima permitida en las ciudades también se reduce un 80% el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello. Si la velocidad del vehículo que impacta es de 30 km/h el riesgo es de un 10%, mientras que si la velocidad es a 50 km/h, ese riesgo de fallecimiento se eleva al 90%, señalan los datos de la DGT, que añade que se reduce a la mitad la distancia que se necesita para detener el vehículo al pasar de 50 km/h a 30 km/h.

En este contexto, Tráfico argumenta que las experiencias existentes de zonas 30 en ciudades demuestran «el efecto positivo» sobre la siniestralidad, con reducciones de los accidentes que han llegado a superar el 40%.

También, desciende a la mitad el ruido ambiental, según el informe de recomendaciones del Grupo de Expertos Académicos para la 3º Conferencia ministerial global de seguridad vial.

A todas estas razones, la DGT suma que la reducción de la velocidad en las ciudades a 30 km/h es una de las prioridades de la Agenda 2030 con el objetivo de convertir las ciudades en espacios más seguros reduciendo, tanto el riesgo de sufrir un accidente, como la gravedad del mismo.

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