Silla de ruedas en los accesos a las Urgencias del Hospital de Guadalajara en mayo de 2021. (Foto: La Crónic@)
Silla de ruedas en los accesos a las Urgencias del Hospital de Guadalajara en mayo de 2021. (Foto: La Crónic@)

La mitad de los pacientes hospitalizados por COVID-19 (54%) necesita tratamiento de Medicina Física y Rehabilitación una vez que han recibido el alta médica, sobre todo por tener limitada la movilidad por problemas derivados de su mal estado muscular y respiratorio, según un estudio realizado por el Grupo de Trabajo COVID-19 de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF).

Sólo un 10% de estos pacientes fue dado de alta a su domicilio totalmente autónomo, señala el estudio, realizado durante la primera y segunda ola de la pandemia — entre el 15 de marzo del 2020 y el 31 de Diciembre del 2020– en los hospitales universitarios de Albacete, Guadalajara, Sant Pau de Barcelona, Joan XXIII de Tarragona y Miguel de Servet de Zaragoza, evaluó a 339 pacientes.

La edad media de este estudio fue en torno a los 63 años (mínima 30 años y máxima 89) y los más afectados fueron varones, siendo un 62,5% del total de los pacientes. La cuarta parte de la muestra padecía enfermedades previas cardíacas o respiratorias y el riesgo de ingresar en UCI fue mayor en los que presentaban antecedentes de patología cardíaca. Mientras, la estancia media de ingreso en UCI fue de 19 días y en planta de hospitalización en los Servicios de Neumología o Medicina Interna fue 25 días.

En el contexto de este estudio, la SERMEF subraya que la pandemia de COVID-19 ha aumentado “la carga de enfermedades y discapacidades en todo el mundo”. “Esta nueva enfermedad y sus consecuencias, han supuesto un gran reto para todos los servicios de Medicina Física y Rehabilitación: por un lado, ha provocado graves trastornos en la atención y organización de las unidades, y por otro ha permitido desplegar recursos y formas de atención previamente no conocidas”, señalan.

Ayuda para caminar en uno de cada cuatro casos

Al alta hospitalaria dos de cada tres pacientes presentaban sensación de ahogo o disnea al andar rápido, subir cuestas o incluso por terrenos llanos con necesidad de detenerse; y de los 339 pacientes, sólo un 5,9% necesitó oxígeno para caminar al alta, en los pacientes ingresados en UCI aumentó a un 6,4%.

Asimismo, el 27,4% del total de los pacientes analizados (1 de cada 4 pacientes) necesitaba ayuda para caminar (bastón, andador o apoyo en otra persona), pocos necesitaron silla de ruedas, sólo un 7,4%. Sin embargo, si se analiza el subconjunto de pacientes ingresados en UCI, se observa que esta necesidad fue mayor, siendo el porcentaje de pacientes dependiente en la marcha del 32,9% (1 de cada 3), demostrándose, por tanto, una relación estadísticamente significativa entre estancia en UCI y necesidad de ayudas para la marcha.

Por otro lado, el 54% de los pacientes que ha estado ingresados en un hospital por COVID-19 ha necesitado recibir tratamiento médico-rehabilitador al alta. Los pacientes que precisaron de Rehabilitación tenían principalmente limitada la movilidad por problemas derivados de su mal estado muscular y respiratorio.

Más rehabilitación para los que salen de la UCI

El estudio también muestra que fueron derivados mayoritariamente a tratamiento rehabilitador ambulatorio hospitalario el 22% y a tratamiento rehabilitador domiciliario el 22%. A pesar del desarrollo y auge de la tele-rehabilitación por las necesidades de la pandemia, solamente 1 paciente de los 339 de la muestra usó esta modalidad de tratamiento. Además de necesidad de terapia física, 1 de cada 4 necesitó entrenamiento de musculatura respiratoria.

De los pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), 7 de cada 10 necesitaron tratamiento médico-rehabilitador al ser dados de alta (68,5%). Sin embargo en los que no precisaron ingreso en UCI sólo 3 de cada 10 pacientes (27,7%) necesitaron tratamiento rehabilitador al alta hospitalaria. Por lo tanto, la estancia en UCI se relaciona clara y fuertemente con la necesidad de rehabilitación posthospitalaria (relación estadísticamente significativa).

Desde la SERMEF, explican que las intervenciones realizadas desde Rehabilitación permiten abordar las distintas secuelas que puede presentar un enfermo que ha sufrido COVID grave: desde limitaciones físicas hasta trastornos de la deglución, limitaciones por la insuficiencia respiratoria o déficits cognitivos y conductuales.

Asimismo, desde la sociedad científica señalan que la valoración por parte de Rehabilitación debe ser lo más precoz posible, una vez conseguida la estabilidad del paciente. “Es importante garantizar un continuo en el tratamiento de Rehabilitación: lo idóneo sería que no existieran interrupciones en el tratamiento en los momentos en los que el paciente cambia de ámbito (de UCI a planta, de planta a alta hospitalaria)”.