Ramón Lobo, en su intervención tras recibir el premio "Manu Leguineche".

Antes de dedicarse a este oficio pensó en ser misionero o astronauta, pero se quedo en lo que ha sido y aún es. El periodista Ramón Lobo recogía este viernes en Brihuega el premio que lleva por nombre el del fundador de «la tribu» de corresponsales españoles, Manu Leguineche. Es la décima edición ya de este galardón, un acto que tuvo que ser pospuesto por convalecencia del agasajado. Al recibirlo fue contundente, pues para Lobo el trabajo del periodismo consiste en «tocar las pelotas, ser incómodos y molestar» en una carrera «muy larga, de varios maratones».

Ramón Lobo resaltaba, cerca de por donde anduvo Hemingway en 1937, que el humor es una «parte esencial» de la inteligencia y el periodismo, y ha reconocido que el problema al que se enfrenta hoy la profesión es que «ha desaparecido la verdad» no solo del periodismo, sino de una sociedad, a la que le da igual lo que es cierto o es mentira.

Para Lobo, esto es lo que está pasando en Estados Unidos, en Italia, y en otros muchos sitios, lugares en los que los profesionales del periodismo «han renunciado a comprobar los hechos, están borrachos del tráfico» y donde «lo importante es el trending topic y no la exclusiva razonada».

Aunque él se declara muy activo en Twitter, y realmente lo es, asume que eso «no es la realidad sino que esta viaja en la calle, en el metro…», de ahí que haya querido precisar que el trabajo del periodista no es sentarse tampoco en el mismo coche ni al lado del político sino estar fuera, porque «la calle se pisa en Ucrania, en Lepe…y en el Congreso, que me parece muy peligroso».

Tras reconocer públicamente la figura y el talento de Manu Leguineche al cobijo de las piedras del castillo de la Piedra Bermeja, Lobo glosaba a todos los reporteros como «cazadores solitarios forzados a trabajar en equipo», convencido de que sin una buena relación no habría un buen marco para colgar las perchas. Aun así, haberse podido dedicar a esta profesión lo tiene por «un privilegio», como lo ha sido el tener buenos jefes.

Para Lobo, «trabajar es lo que está haciendo la gente que está sobre los andamios o en las zanjas» y se considera un privilegiado por «dedicarse al oficio de tirar piedras para que nadie pueda decir que no las ha tirado».

Acto de entrega de la décima edición del premio «Manu Leguineche», recaído en el periodista Ramón Lobo.

Acto solemne

Ramón Lobo ha recibido este galardón de manos de la Diputación Provincial de Guadalajara, la Federación de Asociaciones de Periodistas, la Universidad de Alcalá, la Asociación de la Prensa de la Guadalajara, la Universidad de Alcalá y el Ayuntamiento de Brihuega.

Un galardón que recayó anteriormente en el periodista José Antonio Guardiola, para quien Ramón Lobo es «el maestro del primer párrafo que, junto al ‘jefe de la tribu’, está en el grupo de los grandes reporteros».

Para Guardiola, Lobo es un «afilado reportero que logra sumergirte en la montaña rusa de la acción» y que está «bien entrenado», algo que le ha llevado a saber describir el pequeño detalle; «un hombre que sabe escuchar y con sentido del humor, sincero, culto, provocador y un magnífico contador de chistes malos», ha precisado.

Luis Viejo, alcalde Brihuega, no quiso perder la ocasión de resaltar el carácter del periodista y, para él, este galardón no es solo un reconocimiento sino «un estímulo por continuar al servicio de la verdad».

Por último, el presidente de la Diputación, José Luis Vega, ha elogiado la labor periodística y cerró con la definición de periodismo de Manu Leguineche como un oficio que consiste en «ir, ver, escuchar, contrastar y contar».

«Vamos a seguir apoyado a los profesionales del periodismo ético y riguroso porque es la mejor fórmula para honrar la figura de Manu Leguineche, ha subrayado Vega.

Junto a Ramón Lobo, José Luis Vega y Carmelo García.

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