Tendidos del coso de Las Cruces durante una de las corridas de toros de la feria de 2016. (Foto: La Crónic@)
Tendidos del coso de Las Cruces durante una de las corridas de toros de la feria de 2016. (Foto: La Cró[email protected])

El próximo 27 de mayo, a las 9 de la mañana, muchos aficionados se tomarán su primer o segundo café de la mañana recordando lo que pasó la víspera sobre el ruedo de Las Ventas. Ese jueves, con juanpedros, la terna compuesta por Morante, Juan Ortega y Pablo Aguado constituye uno de los mayores reclamos del ciclo isidril. Los que sean de Guadalajara tendrán mucho más difícil recordar nada de lo ocurrid los últimos años en el coso de Las Cruces, donde no se celebran corridas desde antes de la pandemia. Y menos aún pretender un cartel siquiera parecido al de Las Ventas.

Ese mismo 27 de mayo, a las mismas 9 de la mañana, hay dos empresas del sector que se la juegan en la Mesa de Contratación convocada para esa hora en el Ayuntamiento. Los técnicos abrirán los sobres presentados, para verificar las ofertas económicas y decidir en consecuencia. Darán más puntos a quien sea menos gravoso para las arcas municipales y, a partir de ahí, se irá perfilando el encargo de organizar la próxima feria taurina de la capital alcarreña.

No habrá mérito más valorable de forma aritmética que ese del precio (se le conceden 20 puntos) y luego, muy por detrás otros de menor enjundia. Con las ganaderías ofertadas, los concurrentes se juegan 10 puntos y hay otros 40 para la «calidad» de las ternas, algo muy relativo y que, con toda franqueza, el propio pliego engloba en los «criterios evaluables mediante un juicio de valor». Se medirá, dicen, por las corridas toreadas en plazas de primera y segunda, los triunfos conseguidos y el número de reses lidiadas.

Alberto García, de Tauroemoción, este viernes en Guadalajara. (Foto: La Crónic@)
Alberto García, responsable de Tauroemoción, durante un encuentro con aficionados en Guadalajara. (Foto: La Cró[email protected])

Tauroemoción o Casa Matilla

Como se intuía desde hace meses, las dos únicos empresas que han mostrado su interés son las mismas que se barajaban antes del principio. La de Taurodelta ya la confirmó en su momento LA CRÓNICA, en el muy lejano mes de febrero,  y por boca de su máximo responsable. Su única rival, la de de Funciones Taurinas (Funtausa, en su denominación registral más reciente y vinculada al conocida como Casa Matilla), ha trascendido este jueves, justo cuando terminaba el plazo en la Plaza Mayor y se hacía recuento de candidatos. Hasta el momento, en la empresa han preferido desatender las peticiones de más información por parte de este periódico.

Tauroemoción tiene a su cargo 16 plazas de toros en toda España. Su máximo responsable, Alberto García, es además apoderado de Emilio de Justo, que se recupera de la terrible lesión sufrida el Domingo de Ramos en Madrid.

Funtausa es responsable de las plazas de Valladolid, Castellón, San Sebastián de los Reyes, Jeres, León, Palma y Granada.

Y queda por saber si llegará algún recurso de algún tercero, ya sea al Registro del Ayuntamiento o, más adecuadamente, al Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales.

Un pliego que llega muy tarde para brillar en esta temporada

Cumplidos todos los plazos, habrá que correr, y mucho, para confeccionar la memoria técnica, en la que se habrá de detallar qué ganaderías, toreros y rejoneadores se proponen. Con casi todas las ferias cerradas a finales del invierno incluso en plazas de tercera, será complicado asegurar el nivel que el propio pliego reclama. Sobre esos nombres se exige, en cualquier caso, «el compromiso escrito de los profesionales y ganaderías propuestos que acredite su disponibilidad para el caso de que el licitador resulte adjudicatario».

La prueba de que el tiempo acucia es que incluso en el propio pliego se puntualiza que, para 2023 y años siguientes si los hubiera, los carteles tendrían que estar presentados antes del 30 de abril. Con lo que aún queda por hacer con este pliego nonato, julio y agosto están a la vuelta de la esquina.

Después de no haber conseguido organizar ningún festejo taurino en 2021, desde el Ayuntamiento de Guadalajara no han andado tampoco muy rápidos para facilitar un buena feria en 2022. Como bien informó en primicia LA CRÓNICA, hasta el 12 de abril no se aprobaba en Junta Local de Gobierno de Guadalajara el preceptivo pliego, que aún no se ha culminado.

En el medio centenar de folios que ocupa y con la temporada más que avanzada, el pliego marca las condiciones para que haya una empresa encargada de los festejos taurinos de las Ferias y de la organización de sus encierros, al menos para 2022 y 2023, con eventual prórroga para los dos años siguientes.

Ya se sabía que no sería ninguna empresa de la provincia quien lo asumiera en solitario, dada la exigencia de acreditar la solvencia económica y financiera con una facturación anual mínima en al menos un ejercicio del último trienio superior a 910.000 euros.

Para animar a los eventuales concurrentes, el Ayuntamiento está dispuesto a pagar un máximo de 250.000 euros al año en una subvención técnicamente definida como «el límite máximo de gasto que en virtud del contrato puede comprometer el órgano de contratación». ¿Por qué esa cantidad y no otra?

Sostiene el redactor del pliego que ese es el coste, 250.000 euros, necesario para la organización de los festejos en las condiciones exigidas (punto 6º de las prescripciones técnicas), al tiempo que cifra en 350.000 euros los ingresos previsibles por las taquillas, más una «propina» de 10.000 euros por las consumiciones de los espectadores. El aforo máximo no alcanza según los cálculos municipales ni las 8.000 localidades, puesto que se contemplan sólo 7.912 más el centenar que corresponden a la tribuna o palco del Ayuntamiento.

La plaza del Paseo de las Cruces sólo se reserva para este contrato entre el 1 de agosto y el 30 de septiembre.

Empresarios del sector consultados por LA CRÓNICA consideraron muy excesivo, por optimista, el cálculo de ingresos realizado. En el propio pliego se especifica que se ha tomado como referencia para ello a la Comunidad de Aragón.

La renuncia de ayuda «a la baja», factor relevante

Los aspirantes a quedarse con la plaza para montar la Feria podrán renunciar a parte de la «ayuda» municipal, con mejoras «a la baja». Antes de hacerlo, los licitadores tenían la opción de solicitar una visita al coso de Las Cruces. Y no era un capricho hacerlo, dado su lamentable estado de conservación, desde los aseos a los tendidos.

¿Qué es lo que se pide por 250.000 euros?

El número de festejos que se contratarán es de cuatro corridas de toros, una de las cuales habrá de ser de rejones o mixta, a celebrar del jueves al domingo de Ferias. En esos mismo días, el adjudicatario organizará los encierros, con los toros en puntas que se lidiarán por la tarde.

Las ganaderías, se especifica, deberán ser «de reconocido prestigio» y contar con el visto bueno del Ayuntamiento. «El ganado seleccionado no podrá ser sustituido en ningún caso sin la autorización expresa de la persona que tenga las competencias delegadas en Festejos del Ayuntamiento de Guadalajara, salvo invalidez o muerte de las reses», se especifica literal y desconfiadamente.

Con ánimo inclusivo, también se exige que «los carteles de los espectáculos taurinos deberán mantener el interés de las personas abonados (sic) al Coso de las Cruces y en general de las personas aficionadas de Guadalajara».

Junto con todo lo anterior, la empresa tendrá que comprar 9 novillos despuntados «de la máxima calidad y presentación» así como 12 vacas, para la suelta posterior al encierro, para los que se contará con 8 cabestros «en condiciones de correr los cuatro encierros».

Encierros de Guadalajara.
Encierros de Guadalajara. (Foto: Jesús Ropero)

¿Qué mejoras se contemplan?

Se valorará con puntuaciones diversas el hecho de ofertar gratis una novillada con picadores en Ferias (10 puntos), cuatro tentaderos y dos clases prácticas de seis novillos para la Escuela Taurina de Guadalajara en fechas por determinar (10 puntos), una actividad festiva para las peñas tipo «Grand Prix» (5 puntos) o un concurso de recortes, también gratis (5 puntos), para cuando cada año decida el Ayuntamiento.

Como curiosidad, señalar que para el caso de desempate se priorizará a quienes presenten más trabajadores con discapacidad, menor porcentaje de contratos temporales o al que acredite «mayor porcentaje de mujeres empleadas en la plantilla».

Y también se exige disponer de una lona para tapar el ruedo, si llueve. Algo que un reciente festival de música no supo prever.

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