La marihuana que se cultivaba en Marchamalo recibía todo tipo de cuidados. (Foto: Guardia Civil)
La marihuana que se cultivaba en Marchamalo recibía todo tipo de cuidados. (Foto: Guardia Civil)

Una de las rivalidades más conocidas entre las poblaciones de la provincia es la que desde hace siglos pone frente a frente a Cabanillas del Campo y Marchamalo, poblaciones unidas actualmente por una carretera que es casi ya una avenida. Tan cerca están que la Guardia Civil de la Comandancia de Guadalajara ha tenido que actuar en ambas para desmantelar dos plantaciones, bajo techo, dedicadas al cultivo de marihuana.

En realidad, no se trató de una operación sino de dos, denominadas por razones ignoradas como ‘Bajío’ y ‘Ranuel’ por los agentes implicados en ellas. Los detenidos han sido cuatro, entre los tres iniciales en Marchamalo y uno, más tardío, en Cabanillas del Campo.

Todo empezó el pasado mes de agosto y no ha terminado hasta octubre. Los supuestos delincuentes cultivaban la marihuana tanto en una vivienda como en una nave industrial, ambas en Marchamalo.

En plena canícula se practicaron dos registros, que dieron como resultado la detención de tres sujetos presuntamente relacionadas con estos hechos. También se procedió a la incautación de 782 plantas de marihuana en distintas fases de crecimiento, así como de 5 kilogramos de marihuana que se presentaba en cogollos preparados para su distribución. Del alijo, que implicaba unas 32.000 dosis de haber llegado a los consumidores, no se había tenido noticia hasta ahora.

Cogollos de marihuana casi listos para su comercialización, en la plantación desmantelada en Marchamalo. (Foto: Guardia Civil)l
Cogollos de marihuana casi listos para su comercialización, en la plantación desmantelada en Marchamalo. (Foto: Guardia Civil)l

El cuarto miembro, detenido en octubre y en Cabanillas

También se localizaron entonces 149 transformadores eléctricos, 144 lámparas de 600 vatios, doce aparatos de aire acondicionado, tres extractores de aire, 18 ventiladores de pie, una centrifugadora, tres depósitos de agua de grandes dimensiones, seis secaderos, 32 bombillas halógenas de 600 vatios, fertilizantes… es decir, toda la panoplia habitual para este negocio delictivo. A los detenidos se les imputó también un delito de defraudación de fluido eléctrico, al estar conectados ilegalmente a la red eléctrica, como es costumbre en estos casos.

Fue en octubre, continuando con las investigaciones, cuando se logró detener en Cabanillas del Campo al que pasa por ser cuarto integrante de la banda, formada por tres mujeres y un hombre, con edades comprendidas entre los 26 y los 49 años de edad,

Indican desde la Guardia Civil que las operaciones continúan abiertas, por lo que no se descartan más detenciones de otros individuos relacionados con estos mismos hechos.

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