Una de las balsas de decantación de la depuradora de aguas residuales de Guadalajara.
Una de las balsas de decantación de la depuradora de aguas residuales de Guadalajara.

El Gobierno de España perfila en estos momentos la red estatal de control de las aguas residuales como indicador epidemiológico de alerta temprana de propagación del COVID-19. Hay cantidades de genoma del coronavirus en las heces, que posteriormente llegan a las aguas residuales, por lo que la epidemiología basada en estas aguas es una herramienta potencial de alerta precoz de la circulación del virus entre la población.

Dado el reparto de funciones que hay con las distintas regiones, lo que haga el Estado complementa lo ya puesto en marcha por las comunidades autónomas y entidades locales. El último paso es la publicación de los puntos de control, tanto en plantas depuradoras como en zonas de baño de interior, una vez que han sido consensuados con las respectivas comunidades autónomas.

En Castilla-La Mancha se van a controlar las depuradoras de Albacete, Cuenca y Guadalajara y se han seleccionado dos zonas de baño, una en el río Júcar, en Alcalá del Júcar (Albacete) y en las Lagunas de Ruidera.

El curioso caso de Barcelona

El caso más notorio, y polémico, de esta técnica fue el hallazgo, por investigadores de la Universitat de Barcelona (UB) de la presencia del coronavirus en muestras de aguas residuales de Barcelona recogidas el 12 de marzo de 2019, un año antes de la pandemia.

Analizaron algunas muestras congeladas entre enero de 2018 y diciembre de 2019, con el resultado de encontrar genomas en marzo de 2019, mucho antes de la notificación de cualquier caso de en todo el mundo. Todas las muestras resultaron negativas a excepción de la del 12 de marzo de 2019, que mostraba niveles de SARS-CoV-2 “muy bajos pero que ha dado claramente positivo con una prueba PCR”. Otros investigadores han considerado que el hecho de dar positivo una muestra aislada lleva a pensar en un caso de contaminación en el laboratorio.

Seleccionadas en toda España

En total, se van a controlar 30 depuradoras de aguas residuales urbanas y diez zonas de baño en las que se realizarán de forma periódica en los próximos meses muestreos periódicos para analizar la concentración de los restos de virus existente en el agua como alerta ante posibles rebrotes.

Las depuradoras de aguas residuales urbanas se han seleccionado atendiendo a criterios de movilidad e interconexión entre poblaciones, mayor afluencia de turismo, poblaciones favorables a la expansión rápida de la enfermedad, impacto de la enfermedad o climatología, sin que se haya detallado cuáles de esos parámetros encaja con el caso de Guadalajara.

Dado que tanto a nivel europeo como autonómico se están realizando estudios similares, el proyecto tiene previsto crear una plataforma de intercambio de datos que integre los resultados obtenidos en cada proyecto y que esté disponible para las autoridades sanitarias.

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