Fachada de la cafetería Hontanares, antes del cierre.
Fachada de la cafetería Hontanares, antes del cierre.

Cuando se levante el llamado “confinamiento perimetral” y el lector de LA CRÓNICA pueda acudir con normalidad, aunque con mascarilla, hasta Madrid se encontrará con una diferencia sustancial: la cafetería “Hontanares” de la Avenida de América estará cerrada. Y no parece que sea algo coyuntural, sino un adiós para siempre.

Era cafetería, bar y pastelería pero, sobre todo para los guadalajareños, la puerta de entrada en Madrid y una referencia donde quedar con otros o el lugar para un café que animara la mañana. El local, que hacía esquina desde 1966 entre Avenida de América y Francisco Silvela, ha cerrado este lunes sus puertas como consecuencia de las pérdidas económicas por la pandemia del coronavirus. Demasiado alquiler y demasiada poca caja para también pagar las nóminas de los empleados.

Sin día de cierre conocido desde hacía 54 años, el cierre ha llegado de golpe. Dicen que por allí pasaban cada día de media 1.600 personas, antes del COVID. Ahora, nadie.

En su larga barra de 30 metros de largo coincidían madrileños apresurados y viajeros recién arrojados desde las entrañas del intercambiador junto con alcarreños de toda condición. “Hontanares” era para los alcarreños más referencia que los arcos de la A-2 y casi tan importante para orientarse en Madrid viniendo de Guadalajara como “el caballo” de la Castellana.

Víctima del coronavirus

Precisamente, la imposibilidad del uso de la barra por las medidas impuestas para evitar la propagación de la pandemia ha asestado un duro golpe al negocio, según han confirmado desde la empresa. Además, “muchos de nuestros clientes eran viajeros del resto de España, algún que otro turista internacional, y ya no vienen por Madrid; otra gran parte eran personas mayores, habituales del local, que ya tienen miedo a venir a lugares cerrados… luego hay otra gente que teletrabaja y ya no pasa por aquí, o no tiene dinero porque está sin trabajo o en un ERTE”, reflexiona uno de los responsables de “Hontanares”, con agudeza empresarial y sin remedio.

El lunes echaron el cierre y se quedaron en la calle sus 19 empleados. Junto a ellos, desde la distancia, todos los clientes de ayer y de mañana. 

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