Miles de alcarreños se ven reflejados cada día en las cristaleras de esta oficina de Caixabank, en la Calle Mayor de Guadalajara. (Foto: La Crónic@)
Miles de alcarreños se ven reflejados cada día en las cristaleras de esta oficina de Caixabank, en la Calle Mayor de Guadalajara. (Foto: La Crónic@)

CaixaBank y Bankia coinciden en considerar que su acuerdo de fusión puede ser un “revulsivo” para que se acometan otras operaciones de consolidación tanto en España como en Europa. “Este es el primer capítulo de un proceso de consolidación más amplio en Europa”, ha asegurado el actual consejero delegado de CaixaBank y futuro primer ejecutivo del grupo resultante de la fusión, Gonzalo Gortázar, en la rueda de prensa posterior a la presentación de la operación y la que fue invitada LA CRÓNICA. 

Al mismo tiempo, el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que ha agradecido el haber sido los primeros en reaccionar, ha explicado que cada entidad deberá analizar su caso individual y los posibles compañeros de viaje con los que puede contar, así como los acuerdos que pueda alcanzar. “Alcanzar un acuerdo de integración no es un tema sencillo”, ha apostillado.

“No solo a nivel español, sino europeo, un movimiento como el de hoy es un revulsivo en los procesos de concentración”, ha indicado el que será el presidente ejecutivo de la nueva CaixaBank.

En este sentido, ha subrayado que en este tipo de operaciones es necesario que las franquicias sean complementarias y, sobre todo, que se compartan valores.

Finalmente, Gortázar también ha justificado estos acuerdos por el negativo escenario de tipos de interés al que tiene que hacer frente todo el sector bancario, que se mantiene desde hace cuatro años y que continuará durante un largo periodo de tiempo.

Una fusión ambiciosa

La integración de Bankia en CaixaBank ya ha dado el pistoletazo de salida tras la aprobación del Proyecto Común de Fusión entre ambas, si bien este proceso derivará en la desaparición de la marca de la entidad absorbida, la cual nació hace casi una década como resultado de la integración de siete cajas. En el caso de Guadalajara, la presencia de Caixabank (que en su día ya absorbió a Caja Guadalajara) es netamente mayor en la estructura financiera de la provincia que la de Bankia. Habrá solapamiento en alguna plaza, como la propia capital, algo que resulta inevitable en este tipo de operaciones, pero la proporción es de 81 a 6 en número de oficinas en la provincia. La presencia de la Fundación La Caixa es, por lo demás, muchísimo más palpable y relevante en Guadalajara que cualquier acción social de su hasta ahora rival y desde este momento socio.

Aunque su actual presidente, José Ignacio Goirigolzarri, ha reconocido que le dará “mucha pena” la desaparición de la marca Bankia, pues se trata de un nombre que aún no ha podido desprenderse al completo de las connotaciones negativas que se le atribuyeron en su día. Desaparecerá en el momento en que el nuevo grupo combinado se conforme como banco jurídicamente. Mientras tanto, convivirán ambos nombres y, de hecho, por lo menos durante los próximos seis meses, seguirán compitiendo en el mercado como si no existiera un proyecto común de fusión.

En el lado opuesto se situaría la marca CaixaBank, que está “mucho más asentada”. Igualmente, ambas entidades son conscientes de que el coste del cambio de una marca como Bankia es “más discreto”, mientras que incorporar cualquier cambio a CaixaBank para rememorar de alguna manera la idea de Bankia sería “costosísimo”, según Goirigolzarri.

Cajero de Bankia en la Plaza Mayor de Guadalajara. (Foto: La Crónic@)
Cajero de Bankia en la Plaza Mayor de Guadalajara. (Foto: La Crónic@)



Pero además, Bankia cuenta con otras razones que le han llevado a aceptar a la entidad de origen catalán como compañero de viaje. En este sentido, considera positivas las sinergias que se producen desde el punto de vista de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) con la Fundación ‘La Caixa’ al compartir nombre con el banco, al tiempo que la cuota de mercado es muy superior y que los valores entre ambas son comunes, entre otros.

El canje de acciones establecido implica que CaixaBank representará inicialmente el 74,2% del capital de la nueva entidad, mientras que Bankia tendrá el 25,8% restante. Con esta distribución, CriteriaCaixa, entidad controlada al 100% por la Fundación Bancaria ‘la Caixa’, se mantendrá como accionista de referencia de la nueva CaixaBank con alrededor del 30% del accionariado, mientras que el FROB –el Estado– alcanzará el 16,1%.

Goirigolzarri, en la “obligación” de seguir

Este escenario conlleva que el peso de Bankia sea menor en el consejo de administración del nuevo grupo, que estará presidido por Goirigolzarri con funciones limitadas, mientras que el consejero delegado será Gonzalo Gortázar, que se convertirá en el primer ejecutivo y llevará la línea de mando.

En cualquier caso, Goirigolzarri no cuenta con ningún compromiso para continuar en el nuevo CaixaBank, aunque personalmente se siente en la obligación de involucrarse en este proyecto, tal y como han querido también los accionistas. Cuando entiendan que ya no es de utilidad, el directivo tiene claro que se irá a su casa “encantado”.

Sus funciones no serán como las de un presidente ejecutivo al uso, sino que su papel será el de apoyar la gestión de Gortázar y contar con las herramientas para ayudar al consejo en su labor de supervisión. Estará al frente de la secretaría del consejo, el área de comunicación y los temas de auditoría.

Más información: