Árbol gigante de Navidad frente a la fachada del Palacio del Infantado en diciembre de 2021. (Foto: La Crónic@)
Árbol gigante de Navidad frente a la fachada del Palacio del Infantado en diciembre de 2021. (Foto: La Cró[email protected])

Un «puente» que no parece «puente». Esa puede ser la mejor definición para confirmar el éxito popular de las atracciones navideñas del Ayuntamiento de Guadalajara en 2021. Tras el encendido de la iluminación el pasado 26 de noviembre, poco a poco «Navilandia» y el resto del recorrido entre el Infantado y San Roque se han convertido en lugar de peregrinación para miles y miles de personas.

Para quien no quiera leer, ahí tiene una amplísima galería gráfica. Para el resto, El Paseante de la LA CRÓNICA se ha lanzado a hacer el recorrido y así compartirlo con los miles de convecinos que coincidieron en el  mismo lugar y hora y, sobre todo, con los lectores del diario:

Tras los titubeos iniciales, la respuesta de los destinatarios de esta generosa inversión está siendo masiva, como se puede comprobar en este largo «fin de semana», de seis días, por la celebración del Día de la Constitución y de la Inmaculada.

Precisamente, en la tarde del 6 de diciembre apenas se podía caminar por la Calle Mayor sin dar o recibir algún que otro trompicón, dado el gran número de viandantes.

«Mágicas» colas

Por seguir un orden correcto, apuntar que la cola para visitar «Guadalajara Mágica» daba la vuelta, a las ocho de la tarde, a la Plaza de España y llegaba hasta la fachada «de Morillas». Los de Guadalajara de Toda la Vida (o GTV’s), no tendrán problemas para identificar este punto concreto.

Los más remisos a esperar un rato antes de poder acceder al Palacio del Infantado tenían como alternativa más inmediata el mercadillo de accesorios navideños y textiles made in China junto a la valla del Archivo Militar.

Y los que ni lo uno ni lo otro, siempre podían hacerse un selfie frente al árbol monumental, delante de la fachada del palacio.

«Plaza Salchipapas»

Miguel Fluiters adelante (con iluminación escasa, apenas mejorada por las hileras de bombillas puestas este año) se alcanzaba un Plaza Mayor bien conocida en su nueva decoración y a la que los más zumbones han rebautizado ya como la «Plaza Salchipapas». Basta asomarse al food track allí plantado para saber el porqué de esa coña vecinal.

La siguiente escala queda ya en Santo Domingo, con la primera entrega de los tres mercados artesanos coordinados con los profesionales del ramo. Contemplar el belén monumental, en uno de los laterales, exigía también hacer cola y acreditar paciencia.

Iluminación navideña monumental en Guadalajara, en 2021. (Foto: La Crónic@)
Iluminación navideña monumental en Guadalajara, en 2021. (Foto: La Cró[email protected])

Mucha presencia policial

Uno de los mayores aciertos del despliegue del Consistorio para este tan prolongado acontecimiento está en la más que notoria presencia de Policía Local en todos los lugares con concentración. Tres agentes garantizaban la seguridad en el paso de cebra de La Carrera y, más allá, otras dos parejas hacían lo propio en un extremo y otro de la calle de San Roque, auténticamente colapsada toda la tarde.

Entre medias, en el parque de la Concordia, también era fácil toparse con policias locales, en labores de prevención de cualquier problema. Jorge López y sus colaboradores más cercanos parecen haber logrado el milagro de cuadrar el cuadrante con un plantilla siempre necesitada de ampliación.

Caras de satisfacción, con mascarilla

Mirando a la concurrencia, con abrumadora mayoría de familias cuajadas de niños, el personal aparenta estar entretenido con el paseo y con sus novedades. Los que peinan canas pueden llegar con más facilidad a la conclusión de que todo eso ya les suena, porque de algún modo es volver a las Ferias de medio siglo atrás: basta cambiar el rótulo de «Polar Express» por «El Tren de la Bruja» y «Navilandia» se convertirá en lo que parece: un ensayo general de las Ferias y Fiestas de Guadalajara y su posible regreso al centro de la ciudad.

Junto a un iluminado templete de la música han plantado un gran árbol con rostro, que a veces retumba, y de cuyos altavoces mana música ante los muchos expectantes que lo rodean. La pista de hielo aún no está en funcionamiento.

Entre las sombras se puede llegar a la barandilla de La Carrera, ahora tomada al asalto por toda una hilera de casetas que venden un surtido variado de copias, ilegales y sin requisar, de marcas de lujo.

Cachivaches y feriantes

Y en llegando a San Roque, las Ferias son todavía más Ferias. Aquí ya no hay ni siquiera intentos de adaptar los festivo a lo navideño: los coches de choque son lo que son, como el resto de atracciones… algunas de ellas pensadas para los estómagos adolescentes, siempre a prueba de las emociones más fuertes.

Prostáticos y otros humanos necesitados de urgencias mingitorias tienen a su disposición un urinario rodante, con guarda/vigilante en la puerta.

Y a partir de ahí… vuelta a empezar, para el que se haya quedado con ganas de más.

Mozart o la paciencia

Los vecinos de la calle Mozart son los mayores agraviados de esta concentración de feriantes y de paseantes. Su mortificación no terminará hasta que los reyes Magos se vuelvan a Oriente… o hasta que las Ferias de 2022 sean recuerdo, si es que todo esto es, como parece, el anticipo de lo que el Ayuntamiento pretende para resarcirse de las abstinencias de la pandemia.

En algunas calles de Guadalajara (aquellas que han sido agraciadas con la selectiva y un tanto errática planificación de la iluminación de este año) ya es Navidad.

Y lo que queda.

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