Calcula la Guardia Civil que con una de sus últimas intervenciones en la provincia de Guadalajara han dejado sin su droga favorita a bastantes consumidores. Más exactamente, estiman en 1.800 las dosis de cocaína intervenidas el pasado jueves en la A-2, a la altura de Torremocha del Campo.

En realidad, calcular el número de «rayas» de un alijo es bastante complicado porque lo que menos contiene es, precisamente, cocaína. La pureza de lo que se vende por ahí oscila entre el 5% y, como mucho el 40%. O sea, ni la mitad de su peso.

En el mejor de los supuestos, considerando que el consumidor inhala un 40% de cocaína, también introduce en su organismo por esa vía un 20% de analgésicos y un 8% de anestésicos, que frenan la aceleración del ritmo cardíaco. En la misma proporción se puede hallar cafeína, que potencia el efecto de la cocaína.

Otros componentes ocasionales no son más tranquilizadores: matarratas, desatascadores, pesticidas, fertilizantes o detergentes. En otras partidas se ha encontrado también la presencia de anfetaminas, lidocaína, procaína, talco, dextrosa, tiza, sosa cáustica y quinina.

Toda esa «basura» es la consecuencia de sucesivos cortes de la sustancia, ya que la cocaína llega a España, procedente de países como Bolivia y Colombia, con un 80% de pureza. Un kilo de cocaína de gran pureza tiene un valor de 39.000 euros y venderla adulterada supone un beneficio mayúsculo, hasta alcanzar los 180.000 euros.

La patrulla de Cifuentes con la cocaína intervenida en la A-2. (Foto: Guardia Civil)
La patrulla de Cifuentes con la cocaína intervenida en la A-2. (Foto: Guardia Civil)

El alijo de la A-2… por puros nervios

En el caso de esta última operación en tierras de Guadalajara, ha sido una persona la detenida como presunto autor de un delito de tráfico de drogas. Se le intervino una roca de cocaína con un peso de 266 gramos.

El pasado jueves, una de las patrullas del cuartel de Cifuentes se encontraba en el kilómetro 117 de la A-2. Al detener un coche para identificar a su ocupante, un hombre de 34 años de edad, este mostró un evidente nerviosismo ante el requerimiento de los agentes. Fue motivo suficiente para que le sometieran a un cacheo superficial y al registro del vehículo.

No fue fácil, pero apareció lo que estaba oculto: tras una minuciosa búsqueda, fue localizada una roca de cocaína en el interior de una bolsa, que a su vez se encontraba en el hueco que aloja uno de los amortiguadores del turismo.

El individuo fue llevado ante la juez de Sigüenza.

La droga incautada, en la báscula. (Foto: Guardia Civil)
La droga incautada, en la báscula. (Foto: Guardia Civil)

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