Avión despegando.

Javier Ruedas es un viejo conocido de los periodistas más veteranos de Castilla-La Mancha, especialmente de los de su capital. Durante muchos años, manejó como pocos las claves de la política y de la economía de la región. Desde hace algún tiempo, está en otros afanes: conseguir permiso para el segundo aeropuerto comercial del área de Madrid, que se ubicaría en la provincia de Toledo.

Como consejero delegado de Air City Madrid Sur, Ruedas es el rostro más conocido de este proyecto, que pasa por reconvertir el pequeño aeródromo de Casarrubios del Monte en un nuevo Barajas, a escala. La intención es llevarse para allí las operaciones de las líneas low cost y también los aviones de carga.

Ya son cuatro años de gestiones en la sombra, a la espera de que el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana dé su placet. Que por ahora, no llega.

Como detalla en una amplia información «El Digital de Castilla-La Mancha», «cuando en 2019 Madrid Air City Sur presentó su proyecto para pedir la declaración de Interés General, el ministerio encargó unos estudios a la empresa pública INECO con el fin de establecer las necesidades del sistema aeroportuario de la zona centro del país y así poder validar las infraestructuras que se requerirían para el horizonte 2020-2050».

Después, como nadie puede olvidar, llegó la pandemia.

Aprovechar el auge logístico de La Sagra

Aun así, Ruedas sostiene en esa información que han detectado que «las compañías demandan una infraestructura más eficiente y más práctica» que Barajas.

El nicho del transporte de mercancías es la otra pata del proyecto, un segmento de actividad que también justificaba hace lustros la inversión realizada, y sepultada, en el fallido aeropuerto de Ciudad Real.

Ciertamente, La Sagra toledana se ha unido en fechas recientes a la pujanza logística del Corredor del Henares, lo que llevaría a dar alguna credibilidad a la iniciativa de Air City Madrid Sur.

Sin embargo, la todopoderosa AENA, la empresa pública que controla la gestión de todos los aeropuertos españoles, tiene mucho que decir al respecto: ya ha puesto en marcha su megaproyecto para ampliar la T-4, agrupar las otras terminales madrileñas en una sola y, sobre todo, crear una zona de expansión logística a escasa distancia de las pistas de Barajas.

Airport City, lo próximo a tiro de piedra de Guadalajara

Como ya informó en su día LA CRÓNICA, el 28 de septiembre de 2021 fue un día potencialmente importante para buena parte de la provincia de Guadalajara. PP, Ciudadanos y PSOE coincidieron aquel martes en el Ayuntamiento de Madrid en dar su apoyo a la ampliación del aeropuerto Madrid-Barajas, así como a instar al Gobierno de la Nación a que se apruebe «cuanto antes» la prometida inversión de 1.600 millones de euros. Esa unidad de la izquierda y la derecha clarificaba las cosas y ponía el semáforo en verde.

El potencial de negocio es, sus exactos términos, transoceánico. Lo ratificaban horas después desde la organización empresarial de Logística y Transporte UNO, que valoraba «muy positivamente» la futura inversión. La patronal del sector considera que esta operación permitirá avanzar hacia el desarrollo de este aeropuerto como un nudo logístico de mercancías, que conecte los grandes mercados de Asia con Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, pasando por la capital de España.

«Permitirá convertir Barajas en una ‘Airport City’, pasando de ser un conjunto de terminales y pistas de despegue y aterrizaje, a convertirse en una auténtica ciudad aeroportuaria que genere importantes cifras de negocio indirectas e inducidas. Un ejemplo de esto lo encontramos en Munich, donde el 50% de los ingresos no tienen nada que ver con el negocio propiamente aeroportuario», explicaba el presidente de UNO, Francisco Aranda.

Pasillos de acceso a la T4, en el aeropuerto de Madrid-Barajas, en el verano de 2021. (Foto: La Crónic@)
Pasillos de acceso a la T4, en el aeropuerto de Madrid-Barajas, en el verano de 2021. (Foto: La Cró[email protected])

AENA tiene prisa

En realidad, la parte logística de todo este proyecto global es la que va más adelantada. El pasado verano, AENA empezaba ya a trabajar en el Área 1, dedicada precisamente a la actividad logística. Son 32 hectáreas, 28 de las cuales son edificables para servicios logísticos y 4 para zonas verdes, según explicó en su día Maurici Lucena, presidente del gestor aeroportuario. 

Esto es sólo el aperitivo. AENA tiene como objetivo levantar un polo logístico de 257 hectáreas, para arrendarlo y asegurarse de que las actividades aeronáuticas asociadas a la carga sean un puntal de su actividad, junto con el mantenimiento de aeronaves y la ya citada ‘Airport City’, para dar servicios al pasajero, con centros de negocio y hoteles, alrededor de la T4.

Todo esto supone intensa actividad en todos los casos a tiro de piedra de Guadalajara, a través de la R2. 

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